La Conexión del Salón de clases.

Las conexiones naturales con aquellos que amamos y las contribuciones y experiencias que se comparten con alegría, son intrínsecamente gratificantes. Durante miles de años, ésta ha sido la forma natural para alcanzar el equilibrio natural y la salud en nuestras vidas. En el mundo aislado y moderno de las redes sociales, las apuestas, los estilos de vida agitados y las presiones sociales para ser algo que no son, los niños no saben cómo son las auténticas conexiones sanas. Esto significa que no saben cómo se siente. Desafortunadamente para el niño moderno, la ausencia de auténticas conexiones sanas produce lo contrario: que se conecten a situaciones o personas que no lo son. 

Las conexiones son conceptos que están en boga entre los maestros y educadores progresistas y hay un consenso general en que mejora de manera significativa el aprendizaje de los estudiantes, el bienestar emocional, así como reduce las opciones que nos llevan hacia comportamientos erróneos. Sin embargo, la ansiedad sigue aumentando entre los estudiantes que llegan a la escuela con miedo, odio o con creencias de ser “menos que”. Un sistema educativo donde se premia al que tiene el currículum más competitivo, lo que logra es exacerbar la ansiedad, ya que divide a las personas entre ganadores y perdedores. El problema se agrava por recientes descubrimientos en neurociencias que sugieren que los beneficios químicos asociados con las cargas de ansiedad, pueden ser adictivos por naturaleza. 

Las conexiones de los salones de clases son nuevos modelos filosóficos y pedagógicos inspirados en investigaciones de John Montgomery y Todd Ritchey. Su libro “El Modelo de respuesta-un nuevo camino hacia la sanación”, examina las fuerzas adictivas que llevan a las personas hacia estados de desconexión, disfunción crónica y por último, al dolor emocional. Sugieren que es posible desarrollar adicciones bioquímicas subconscientes hacia hormonas de estrés que son activadas por estados de ansiedad emocional. Todo lo que se necesita es mucho o poco drama innecesario. Los maestros siempre han sabido por intuición que los niños obtienen algún beneficio de comportamientos disfuncionales como el bullying, comportamientos conflictivos, dejar las cosas más importantes para después o adoptar actitudes de víctima. La neurociencia actual avala esa conclusión.

Este conocimiento es un punto que marca la diferencia en el concepto de la conexión entre salones de clases porque enseña a los maestros el resultado de los pensamientos, creencias y comportamientos crónicos erróneos, como lo que en verdad son- una motivación inconsciente provocada por beneficios emocionales insanos. Los maestros pueden implementar estrategias para romper el ciclo de adicciones emocionales y evitar dramas que alimentan todo tipo de adicciones. Lo más importante, es que pueden ver a los niños como algo mucho más importante que su disfunción. 

Las conexiones son la forma natural de reducir la ansiedad y poder equilibrarnos. Los enfoques actuales del tipo “arréglalo” son complejos, exigen recursos significativos y con frecuencia sienten que van más allá de lo que los maestros y las escuelas pueden llegar a resolver.  Las conexiones son las herramientas naturales para el bienestar emocional y la salud que puede afectar de manera positiva todos los aspectos de la vida de un niño. Es una solución simple pero poderosa para resolver aspectos complejos, en un mundo aún más complicado. 

Los maestros saben que las conexiones son importantes. Lo que falta es un enfoque práctico que vaya más allá de la teoría y le haga frente al desafío de las desconexiones y adicciones emocionales que se presenten en los salones. El modelo educativo de las conexiones en los salones está formado por cinco pasos para construir una nueva estructura. Está complementado por un modelo innovador que lo hace fácil para que los maestros puedan integrar conexiones sanas a las clases diarias. 

El Sistema educativo regido por el currículum, es una reliquia del siglo pasado que ha experimentado pocos cambios en su intento por enfrentarse a los retos que se enfrentan los niños y la sociedad actual. Hay mucho más en juego que las calificaciones. Los retos competitivos de nuestra sociedad demandan individuos sanos, capaces de trabajar en equipo, de ser creativos y  tener auténticos propósitos- los cuales dependen de la conectividad. Las conexiones en los salones de clases están alineadas con estos requerimientos, pero lo más importante, es que satisfacen las necesidades emocionales de todos los niños, a medida que descubren las conexiones adecuadas para vivir y aprender.